Pan de plátano con espiral de canela basado en la obra
El grito de
Edvard Munch.
El Grito, en noruego
Skrik, es una serie de cuatro cuadros del pinto Edvard Munch. La versión más famosa se encuentra en la Galería Nacional de Noruega y fue terminado en 1893. Otras dos versiones se encuentran en el Museo Munch en Oslo y hay una cuarta en manos privadas que ha sido subastada recientemente. Pero de eso hablaremos más tarde.
La fuente de inspiración para El grito podría encontrarse quizá, en la atormentada vida del artista, un hombre educado por un padre severo y rígido que, siendo niño, vio morir a su madre y a una hermana de tuberculosis. En la década de 1890, a Laura, su hermana favorita, le diagnosticaron un transtorno bipolar y fue internada en un psiquiátrico. El estado anímico del artista queda reflejado en estas líneas, que Munch escribe en su diario hacia 1892:
Paseaba por un sendero con dos amigos - el sol se puso - de repente el cielo se tiñó de rojo sangre, me detuve y me apoyé en una valla muerto de cansancio - sangre y lenguas de fuego acechaban sobre el azul oscuro del fiordo y de la ciudad - mis amigos continuaron y yo me quedé quieto, temblando de ansiedad, sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza.
Munch inmortalizó esta impresión en el cuadro La desesperación, que representa a un hombre con un sombrero de copa, de medio lado, inclinado sobre una prohibición y en un escenario similar al de su experiencia personal.
No contento con el resultado, Munch pinta un nuevo cuadro, esta vez con una figura más andrógina, de frente, mostrando el rostro, y con una actitud menos contemplativa y más activa y desesperada. Lo mismo que la anterior, esta primera versión de El grito, se llamó La desesperación.
El cuadro fue expuesto por primera vez en 1893, formando parte de un conjunto de seis piezas titulado Amor. La idea de Munch era la de representar las distintas fases de un idilio, desde el enamoramiento inicial a una ruptura dramática. El grito representaba la última etapa, envuelta en angustia.
La obra no fue muy bien acogida por la crítica y, el conjunto Amor fue clasificado como arte demente (más tarde, el régimen nazi clasificó a Munch de artista degenerado y retiró todos los cuadros que había en una exposición en Alemania). Un crítico consideró el conjunto, y en particular El grito, tan perturbador, que aconsejó a las mujeres embarazadas que no visitaran la exposición. La reacción del público fue discrepante y el cuadro se convirtió en motivo de discusión y por primera vez se hace mención de El grito en las críticas y reportajes de la época.
Autoretrato a lo Marat en 1909.
A finales del siglo XX, El grito adquirió estatus de icono cultural que comenzó en el período post- Segunda Guerra Mundial. En 1961 la revista Time utilizó El grito en la portada de su edición dedicada a los complejos de culpa y a la ansiedad. Entre 1983 y 1984, el artista pop Andy Warhol realizó una serie de estampaciones en seda sobre las obras de Munch, que incluían El grito. La idea fue desacralizar la pintura convirtiéndola en un objeto de reproducción en masa.
La reproducción de la obra en toda clase de productos, desde camisetas hasta tazas de cerámica, pósters, llaveros, etc, da testimonio de su estatus como icono, así como de la completa desacralización para el público actual. En esa misma línea, se puede comparar con otras obras de arte, convertidas también en iconos, como la Gioconda de da Vinci. El grito es una obra con gran fuerza emocional, y la banalización de la imagen en la cultura popular se puede interpretar como el intento de desactivar el sentimiento de incomodidad que inevitablemente provoca en el espectador.
El único "Grito" de Munch en manos privadas, se vendió el pasado mes de Mayo de 2012 en una puja en la sede de Sotheby´s en Nueva York. Alcanzó los 91 millones de euros, 120 millones de dólares.
"Es una de las pocas imágenes que trascienden la historia del arte y que tienen un alcance global, quizás sólo por detrás de La Mona Lisa", afirmó el director de la venta, Simon Shaw, quien agregó que la popular obra del pintor noruego "define la modernidad y es instantáneamente reconocible".
Los diez cuadros y esculturas que mayor precio han alcanzado en subasta pública son los siguientes:
1.- Edvard Munch, "El grito", vendido en Nueva York en 119,9 millones de dólares (91 millones de euros), el 2 de mayo de 2012.
2.- Pablo Picasso, "Desnudo, hojas verdes y busto", vendido en Nueva York por 106,5 millones de dólares (81 millones de euros) el 4 de mayo de 2010.
3.- Alberto Giacometti, "L''Homme qui marche I", escultura vendida en Londres por 65 millones de libras (104,3 millones de dólares o 79,35 millones de euros) el 3 de febrero de 2010.
4.- Picasso, "Muchacho con pipa", vendido en Nueva York por 104 millones de dólares (79,13 millones de euros) el 6 de mayo de 2004.
5.- Picasso, "Dora Maar au chat", cuadro vendido en Nueva York por 95,2 millones de dólares (72,5 millones de euros), el 3 de mayo de 2006.
6.- Gustave Klimt, "Retrato Adele Bloch-Bauer II", vendido en Nueva York por 87,9 millones de dólares (66,9 millones de euros) en noviembre de 2006.
7.- Francis Bacon, "Triptych, 1976", vendido en Nueva York por 86 millones de dólares (65,5 millones de euros) el 14 de mayo de 2008.
8.- Van Gogh, "Retrato del Doctor Gachet", vendido en Nueva York en 82,5 millones dólares (62,75 millones de euros) el 15 de mayo de 1990.
9.- Renoir, "Au Moulin de la Galette", vendido en Nueva York por 78,1 millones dólares (59,4 millones de euros) el 17 de mayo de 1990.
10.- Claude Monet, "El estanque de los nenúfares", vendido en Londres por 40,9 millones de libras (67,82 millones de dólares o 51,6 millones de euros) el 24 de junio de 2008.
Para su elaboración necesitamos,
- 600 gr de harina de fuerza.
- Media cucharadita de sal.
- Una cucharada de azúcar glass.
- Un cubo de levadura fresca (25 gr)
- 70 gr de mantequilla en dados y en pomada.
- Un plátano maduro grande o dos medianos.
- 3 cucharadas de miel.
- Una taza pequeña de leche templada.
- Dos cucharadas colmadas de canela y cuatro de azúcar moreno para la espiral del relleno.
Tamizar la harina y la sal. Añadirle el azúcar y la mantequilla y trabajar la masa ligeramente con los dedos.Chafar los plátanos y añadirlos a la mezcla de harina junto a la miel. Mezclar bien y hacer un hueco en el centro, añadir la leche y comenzar a amasar a velocidad baja. Añadir más leche si fuera necesario hasta formar una masa lisa que no se pegue a las manos. Estirar la masa con el rodillo y colocar lo más homogéneamente posible. Doblar la amsa sobre sí misma como si fuese un brazo de gitano. Doblar los extremos hacia dentro y colocar en el molde ligeramente engrasado. Dejar levar hasta que doble el volumen, más o menos una hora.Hornear en horno precalentado a 220º hasta que suene a hueco al golpear la corteza. Más o menos 40 mn dependiendo del horno.Enfriar sobre una rejilla.

