9 de noviembre de 2010

melimelum de mandarina

Últimamente hago muchas mermeladas. Lo curioso es que yo no me las como. Tengo aversión infantil al chocolate con churros, a pesar de que me gustan los churros y me encanta el chocolate en todas sus variantes, menos helado y a la taza, y también a las tostadas.
Supongo que las relaciono con el desayuno y yo nunca he sido una buena "desayunadora". Reconozco que son una delicia; un buen pan untado con una manteca casera y una buena mermelada puede resultar insuperable, pero aún así me resisto, creo que me he acostumbrado a decir que no me gustan.
Comencé durante el verano con mezclas de frutos rojos; fresas, arándanos de Onís, pero una vez desaparecidas estas frutas hasta dentro de unos meses (y consumidos los tarros en tiempo récord), me lancé a la fruta "aburrida": ciruelas, manzanas, peras, mandarinas...
Escuché o leí en alguna ocasión que la palabra "mermelada" viene del latín "melimelum", o sea, membrillo. Al parecer cubrían estos frutos con miel para su mejor conservación.
Creo que resulta mucho más bonito melimelum que mermelada.
Los persas también hacían algo parecido con membrillos, lo llamaban "meba", de ahí podría derivar nuestro almíbar. Y hay una historia encantadora sobre el nombre "mermelada" respecto a la expresión francesa "marie malade" (María enferma). La fruta cocida y endulzada era el alimento posterior a una indigestión para los niños, y ese modo mimoso e infantil de denominarlo pudo derivar en "marmelade", la palabra francesa para definir a la confitura que nos ocupa.
Se puede hacer mermelada casi de cualquier cosa, la de tomate untada en rebanadas calientes con queso fresco resulta deliciosa, la de melón y uvas me encanta, tiene un sabor especial y sorprendente. Pero la última que he hecho ha sido la de mandarina.
Sólo hago mermeladas con la ayuda de la Thermomix, cocerlas, desespumarlas y vigilarlas para que se hagan el tiempo justo es un proceso delicado y trabajoso.
No me gustan demasiado dulces así que nunca pongo tanto azúcar como recomiendan en las recetas tradicionales y jamás tanta cantdas de azúcar como de fruta, eso sería un suicidio por azúcar en vena.
La receta es la siguiente:
Para seis botes pequeños

- 800 gramos de mandarinas peladas y sin pepitas.
- 400 gramos de azúcar.
- Un chorro de limón.

Poner en el vaso de la Thermomix las mandarinas peladas y sin pepitas, quitarles todo lo blanco que sea posible. Añadir el azúcar y el limón y programar velocidad 6 durante unos sgundos para dejar fina la mezcla.
Velocidad 1, 20 minutos, temperatura 100º, con el cestillo puesto sobre sus patitas para que no salpique. Al terminar el tiempo programar 10 minutos más pero a temperatura Varoma. Si cuando acabe aún no está lo suficientemente espesa, ponerle unos minutos más o añadir dos o tres hojas de gelatina.

Hasta aquí la receta. Para quién nunca haya hecho mermelada lo complicado será la conservación. Gracias a mi amiga Antía lo conseguí desde mi primera vez, así que os repito lo que ella me contó,
Yo uso unos botes muy fiables a la vez que bonitos.


Quattro Staglioni, los compro en CASA y tienen la particularidad de que la tapa indica perfectamente cuando el vacío se ha hecho completamente. Mientras la mermelada se está haciendo, hay que esterilizar los botes y las tapas en una olla con agua hirviendo durante unos cinco minutos, terminado el tiempo dejar reposar boca arriba sobre un paño limpio y seco para que la diferencia de temperatura no produzca roturas en el cristal.
Se rellenan con la mezcla caliente con mucho cuidado de que la mermelada no manche la boca de los botes, de ser así limpiar cuidadosamente, estos restos podrían dañar la conserva. Se cierran las tapas sin apretar del todo y se ponen en la misma olla, de pie, cubiertos por uno o dos dedos de agua durante quince o veinte minutos. Al terminar el tiempo de hervido sacar, apretar bien las tapas y dejar sobre un paño seco. Por sí mismos harán el vacío si no lo han hecho ya dentro del agua.
El modo de comprobación es fácil: si la tapa emite un ruido de lata al apretar la tapa con un dedo, es que aún no se ha conseguido el vacío, cuando la tapa se "absorba" hacia dentro estará listo para meterlo en la despensa.





Aún después de los 10 minutos a temperatura Varoma me quedó algo líquida, así que le puse tres hojas de gelatina y estupendo, quedó perfecta. Amarga un poquito a pesar de estar dulce, para quién la quiera más amarga se puede poner la piel de una mandarina cortada en tiras finas.
Es bueno etiqutarlas, del modo que sea, por si algún tarro queda perdido tras el bote de Cola Cao y aparece veinte años después, yo uso estas pegatinas:

http://adelirose.free.fr/download/liste.php

2 comentarios:

  1. ESTA TARDE ME PONGO A ELLO, MUY BIEN CONTADA LA HISTORIA, GRACIAS

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